Madrid está lleno de bufones que se paran en los semáforos y te hacen un espectáculo de 22,5 segundos, lo que tarda el semáforo en cambiar. Todos los mediodías veo a esta gente que a pleno sol se juega la vida entre los carros. En las mañanas sería el mejor negocio por que todos entramos a trabajar entra las 8 y las 10 y ahora en verano no todos salimos a la misma hora, por lo que es más factible conseguir más volumen de coches en la mañana que en la tarde, pero quizás estamos tan dormidos que es más difícil arrancarnos una sonrisa matinal.
Después de no ver a nadie esta mañana en el semáforo, me fui pensando en la moto, mi segundo mejor lugar preferido para pensar después del semáforo, y saqué la cuenta de lo que pudiera ganar un bufón de estos al mes y el cálculo fue fácil.
Supongamos un semáforo que tarda 1 minuto (30 segundos en luz verde y 30 en luz roja) por lo que decimos que el bufón en cuestión puede hacer 1 espectáculo por minuto (creo que es más, pero tomemos este supuesto para el escenario pesimista). Imaginemos que levanta un par de sonrisa y 40 céntimos de euro por espectáculo (0,40 * 60 = 24), nuevamente todo esto haciendo el supuesto pesimista. Por supuesto el bufón no trabaja la jornada completa sino 4 horas y de lunes a viernes (aunque los he visto en sábados y domingos) pero para el cálculo no lo tomaremos en cuenta. Entonces decimos que las 20 horas semanales de la media jornada laboral multiplicado por los 24€ por hora son 480€ a la semana y esto multiplicado por 4 da 1.920€ que si trabaja 3 horitas en la semana se redondea los 2.000 euros, libre de impuesto, sin jefe, sin seguridad social que pagar, sin jefe que controle el horario, pero eso si, con un montón de conductores malhumorados, un sol que quema, unos motorizados que no perdonan a nadie cuando quieren llegar de primeros y una cantidad de competencia que se quieren turnar las calles de José “Atascal” o cualquier cruce de la Castellana.
Mucha gente que conozco quisiera ganar 2.000 euros mensuales libres de impuestos por media jornada… y es que los bufones de Madrid no son mileuristas sino “dosmileuristas”, que ya es mucho decir.

