Toda la vida nos la pasamos soñando con como será el futuro, y muchas veces por el cómo será el futuro descuidamos el presente… siempre pensamos que seremos cuando grande, cuándo nos casaremos, cuántos niños tendremos, qué coche nos compraremos y hasta de qué color será nuestra casa, por no decir muchas otras cosas más. Todas estos sueños marcan nuestro futuro… y sin darnos cuenta llega un momento en el que estos sueños tienen más influencia en nuestro presente que en nuestro futuro.

…y es que estos sueños de niños son los anhelos futuros mezclados con la ambición de mi padre, con el país que nunca visitó mi madre, con lo que le pasó a Joey en el capítulo número 53 de Friends y la experiencia de Italia que le pasó al dependiente de la tienda de la esquina de mi casa cuando chico… la mezcla de todas estas vivencias hacen que me cree mi propio plan de vida como vivir en italia, tener 3 hijos, 2 varones y una hembra, pasar antes por Noruega para enamorarme de una rubia ojos azules y terminar como Joey viviendo en Nueva York. Sin darme cuenta había creado un guión y contando mi edad con los dedos de mis manos me doy cuenta que soy escritor de guiones y que ese día había escrito el mio…

El guión ha regido mi vida y muchas veces al salirme del guión no se como reaccionar, como dejar de estudiar la carrera que siempre soñé, como de repente aparecer en un país en el que nunca me pensé o trabajar en algo que ni existía cuando hice mi guión.

Hace unos años me encontré a la puerta de mi futuro, y me dije: …ya llegó el futuro, ¿Y ahora qué? y ahí fue cuando empecé a valorar mi presente sin dejarme obsesionar con el guión que en el pasado había marcado para mi futuro.

Este post va dedicado a todas aquellas personas que sin sacrificar su futuro han aprendido a disfrutar su presente. Hoy estoy claro que el futuro es el resultado del presente y sin presente no hay futuro.

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